Los
gastos de funcionamiento deben ser mínimos:
Hay que
reinventar los procesos para localizar los puntos en que se puede generar un
ahorro. Es necesario aligerar todo lo posible la estructura de costos,
aplicando medidas como la sub contratación de servicios, la eliminación de
intermediarios, la supresión de embalajes y el uso intensivo de las nuevas
tecnologías, entre otras.
Hay
que descomponer el precio
De esta forma se
puede ofrecer solo un producto básico, libre de accesorios y complementos
superfluos. A partir de ahí, si el cliente quiere un extra, se le podría vender
aparte. Uno de los ejemplos más significativos de esto es la estrategia de las
aerolíneas: el billete solo te da derecho a volar y, si deseas más servicios
(equipaje adicional, comida, asiento amplio...), se te sumarán a la tarifa.
Que
se valore el bajo precio
El objetivo es
que no se asocie con la mala calidad, sino con la reducción de costos. Debe
percibirse que el producto está orientado a los consumidores inteligentes que
saben aprovechar su dinero, que no lo malgastan.
Vender
a través de internet
Es imprescindible
utilizar la red como canal de comercialización, pues así se evitan los gastos
derivados de mantener unas oficinas para atender al público. Si fuese necesario
dar una asistencia más personalizada, se podría añadir un servicio telefónico,
cuya gestión debería delegarse en una compañía externa especializada en
llamadas (call center). Esto es lo que hacen los bancos y las aseguradoras que
solo operan online.
Cargar
algunas tareas al cliente
Esta es otra
interesante fuente de ahorro de costes. Se trata, en definitiva, de trasladar
parte del trabajo al comprador. Algunos lo han definido como el “hágalo usted
mismo”. Un caso muy conocido es el del montaje de los muebles de Ikea.
💡 Características clave de los productos Low Cost:
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Precio reducido:
Su principal atractivo es el precio bajo, que busca llegar a un público amplio o sensible al costo.
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Funcionalidad básica:
Cumplen con las funciones esenciales, sin incluir extras o características de lujo.
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Producción optimizada:
Se fabrican con procesos eficientes y económicos, reduciendo gastos en materiales, transporte y mano de obra.
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Materiales económicos:
Usan materias primas más baratas o versiones simplificadas que aún cumplen los estándares mínimos de calidad.
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Diseño simple:
Suelen tener un diseño sencillo y práctico, evitando adornos innecesarios.
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Marketing limitado:
La promoción se realiza de forma austera, priorizando canales digitales, redes sociales o el boca a boca.
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Empaque sencillo:
El empaque es minimalista, hecho para proteger el producto sin generar costos adicionales.
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Alto volumen de ventas:
Su modelo de negocio busca ganancias por cantidad vendida, no por margen alto por unidad.
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Distribución directa:
Se venden en plataformas online o tiendas propias, evitando intermediarios para mantener precios bajos.
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Enfoque en el valor percibido:
Aunque sean económicos, se busca que el cliente sienta que “vale la pena lo que paga”.

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